Venciendo tus Aflicciones

Salmo 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librara Jehová.

La aflicción es un tiempo de angustia, de tinieblas,  de tribulaciones, de estar afligido. Job decía en el capitulo 30:27 mis  entrañas se agitan, y no reposan; días de aflicción me han sobrecogido. Job sabía de aflicciones, sus hijos muertos, ya no tenía nada, su mujer lo menosprecia, una enfermedad lo atribulaba, y por último  amistades que solo lo juzgaban en medio de su dolor.

Hay situaciones que tu no podrás evitar, como la muerte de un ser amado, crisis en tus finanzas, el dolor de la deslealtad, una separación, hay un sin fin de cosas que nos puede provocar dolor. Pero no hay ninguna, en que Dios no te pueda sacar, Porque no hay aflicción más poderosa que Dios.

Muchas veces en medio de la aflicción hay muchas preguntas, el hombre empieza a luchar con Dios, en todos esos cuestionamientos, ¿porque a mí? ¿Porque tuvo que pasar así? Puede fingir aceptar la voluntad de Dios, pero por dentro con mucho reclamo. Job lo entendió después de una larga confrontación con Dios. «Entonces el SEÑOR le dijo a Job: «¿Todavía quieres discutir con el Todopoderoso? Tú críticas a Dios, pero ¿tienes las respuestas?». Entonces Job respondió al  SEÑOR: «No soy nada, ¿cómo podría yo encontrar las respuestas? Me taparé la boca con la mano. Ya hablé demasiado; no tengo nada más que decir». Job 40:1-5 NTV

En ese proceso aprendió a conocer a Dios, «De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.» Job 42:5 RVR1960. Hay cosas que tú todavía no entiendas, pero aprende a conocer a Dios. Deja de aferrarte por las cosas que perdiste, por las personas que se alejaron o que ya no podrás ver, por las que te lastimaron, deja de ver tu aflicción y pon tu mirada en el vencedor, es así como vencerás las aflicciones.

En Job 42:10 dice «Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando el hubo orado por sus amigos; y aumento al doble todas las cosas que habían sido de Job».  ¿Cuándo lo hizo Jehová? cuando Job oró por sus amigos, no se cual es la tuya pero la que sea, empieza a perdonar, no guardes resentimiento con tu agresor, con el que te señala,  con el que te juzga. Perdona, si no hay perdón no se quitara la aflicción, ni tampoco vendrá la restitución. Dios es fiel y justó. Y en medio del fuego está sacando lo mejor de ti.

Empieza a encontrarte con Dios, para que escuche tu aflicción y venga el Dios de consolación. Como dice Romanos 8:18 «Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse». Todo lo que estés pasando ahora no se compara con la gloriosa vida que Dios nos da. Dios me los bendiga.

Pastores Víctor y Berenice Vargas.

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